Bruja preparando un filtro. Escuela flamenca del siglo XV
Chema Gutiérrez, autor del
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Apariciones Hacia 1950, la noche de Todos los Santos, comenzaron a oírse sonar las campanas de la iglesia. Los vecinos acudían sin lograr ver a nadie que fuese responsable de la supuesta broma. Así varios años, hasta que un vecino del pueblo, el gaitero (según la versión de mi abuela), decidió entrar en la iglesia antes de la media noche y esconderse detrás del altar para sorprender al bromista. El hombre se quedó dormido y fue despertado por un ruido. La losa de una de las sepulturas del interior de la iglesia se había abierto y de ella había salido un esqueleto. Este se dirigió a la sacristía y se puso los ropajes del cura, para a continuación dirigirse al campanario y tocar las campanas. En cuanto hubo terminado, el aparecido volvió a bajar y se dirigió al altar, entonces se paró y dijo: —Eiquí cheira a cristián (Huelo a un cristiano) Sorprendido el vecino, vio como el esqueleto vestido de sacerdote se ponía a bailar de alegría. Le informó que cuando estaba vivo, había sido cura de la parroquia y que había muerto en pecado y sin decir las misas por las almas que había cobrado. Pidió al vecino que le ayudase a decir la misa, para poder descansar en paz. El vecino así lo hizo. Mientras auxiliaba en la misa del cura fantasma, vio como poco a poco el interior de la iglesia se llenaba con las almas de sus vecinos y familiares ya fallecidos, que le miraban con agradecimiento. Nunca más volvieron a sonar las campanas en la noche de Todos los Santos. E a cantiga está cantada Ben haxa quen a cantou Miña gorxa estaba rouca Ben haxa quen me axudou.

El mundo y el hombre presentan dos aspectos: uno es berezko «lo que es de por sí», «natural»; el otro, aideko «del aire», «sobrenatural», «místico». Para actuar en el primero (en su aspecto natural), hay que emplear fuerzas y medios naturales; en el segundo, sólo valen la oración y la magia.
Modo de ver la mitologia en el euskera, me encanta, pero no estoy de acuerdo, con la lógica y la razón tb se llega a lo sobrenatural, a lo místico, a lo sublime, a la magia, a la oración… pensar tb es magia (a veces)
via data.tumblr.com
Bien pudiera ser un grimorio de brujas, un libro de magia.
Olentzero sin carro…
Olentzero un coco vasco que hacía su reparto de presentes en Navidad, personaje mítico que los hombres de Iglesia, que se orientaban entre las supersticiones y las leyendas, ante la incapacidad de discernir entre las nieblas a estos seres visibles les creyeron anunciadores de la buena nueva y le cristianizaron… pero la tradicion de los olentzeros de traer los regalos por la buena nueva se perdió con el tiempo, pero no para los que tenían la capacidad de percibirlos: un hombre grueso y grande, cabezón con la cara tiznada fumando en pipa (de profesión carbonero)sobre su boca humeante de la txondorra (carbonera) con invariable boina, albarcas y una sobre prenda de color morugu sobre la camisa, junto un hatillo atado a un palo. En las casas este gigante avíes baja por la chimenea con la cara tiznada, los ojos rojos y el aire fiero, con la cara ennegrecida y los ojos sangrientos y tiene carácter terrorífico…

A principio los regalos en Guipuzcoa los traia el olentzero, y no los reyes magos, pero a medida que avanzó el tiempo se perdió la tradicción.

La pensanta bien conocida en toda Europa, Bruja negra, gruea y pesada cual plomo, intensamente peluda con una terrible cueza de hierro con la que zurraba a cuantos hallaba a su paso de noche por la calle. También se inmiscuía en las habitaciones por el güejo de las cerraduras, por debajo de las puertas, y si le precisaba por las paredes… Se complacía colocándose encima del pecho durante el sueño y oprimía la respiración en mi infancia, provocadora de pesadillas y sueños muy agitados y desesperados, de indentidad difusa. Había que conminarla a contar las extrellas, o alguna otra cosa infinita con el claro fin de aburrirla. Habitante de iglesias abandonadas y ruinas, sale con puntualidad todas las noches, excepto Navidad, a los descamapados en busca de víctimas.
Calificación: Muy Mala